El Impacto Ambiental de los Alimentos

La producción de alimentos terrestres ha sido (y continúa siendo) el mayor impulsor de pérdida de hábitat y biodiversidad del planeta. La agricultura es responsable de alrededor de un tercio del total de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), aportando más al cambio climático que la electricidad mundial y la producción de calor. En comparación, ¿cómo es el impacto ambiental de los alimentos marinos?

Emisiones de gases de efecto invernadero

Los humanos, a través de las emisiones de GEI, estamos causando alteraciones ambientales graves. En la atmósfera, los gases de efecto invernadero atrapan calor, causando un aumento en las temperaturas del mundo. El aumento del calor provoca un aumento en el nivel del mar, más sequías y olas de calor, patrones anormales de precipitación y tormentas más intensas , todo esto amenaza el bienestar humano en el mundo.

Generalmente, las proteínas son el nutriente con más huella de carbono que nuestro cuerpo requiere. A continuación puede encontrar un gráfico del Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute) comparando la cantidad de GEI en equivalentes de carbono emitida por gramo de proteína.

La carne de res, cordero y cabra son las más brutales para el planeta porque son animales rumiantes; dependen de bacterias en sus intestinos que están especializadas en descomponer los alimentos. Esas bacterias liberan gran cantidad de metano, un potente GEI que contribuye de manera importante al calentamiento global.

Los impactos de otras proteínas animales completas se relacionan principalmente a cuánto alimento se necesita para criar y cuidar dichos animales. Por ejemplo, los pollos son más eficientes que los pavos a la hora de convertir el alimento en carne y, por lo tanto, tienen un impacto climático marginalmente menor. El alimento de los animales debe ser cultivado, cosechado, procesado y enviado a las granjas, todo lo cual contribuye a las emisiones. Los peces capturados en vida libre se alimentan y crían por sí solos, por lo que son los que menos emisiones tienen entre las proteínas animales. Las emisiones de la pesca comercial provienen principalmente del combustible quemado por los barcos para ir a pescar, de modo que el impacto de carbono de los alimentos marinos depende de las especies que se capturen. Por ejemplo, los camarones y las langostas tienen mayores emisiones de carbono porque los barcos tienen que detenerse constantemente para colocar o recoger las trampas. El salmón tiene emisiones mucho menores ya que son fáciles de capturar y se encuentran relativamente cerca de la costa.

Las emisiones de proteínas vegetales se relacionan directamente con la densidad de la proteína. Los alimentos deben ser producidos, empaquetados y transportados—incurriendo en costos de GEI— lo cual significa que los alimentos más densos proveen más proteína por peso. Hay más proteína en una libra de pescado que en una de frutos secos, por lo tanto las emisiones de GEI por gramo de proteína de pescado son menores, como se puede ver en el cuadro anterior.

Un destacado estudio de2014 sobre el Cambio Climático (acceso libre) adoptó un enfoque más holístico a las emisiones de GEI relacionadas a la alimentación, mediante el estudio de las emisiones diarias de diferentes tipos de dietas. Los investigadores categorizaron a las personas en grupos: consumidores de carne altos, medios y bajos, consumidores de pescado, vegetarianos y veganos. En su mayoría, los resultados son los esperados: comer más carne produce más emisiones. Sin embargo, los consumidores de pescado (quienes no consumen ninguna otra carne) tienen casi el mismo perfil de emisiones que los vegetarianos estrictos, difiriendo aproximadamente en un 1%. Los veganos son los consumidores de menor impacto.

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De Scarborough et al. 2014

La mayoría de las personas en Estados Unidos y otros países desarrollados son altos consumidores de carne, consumiendo más de 1,5 libras por semana. Si uno de esos consumidores reemplazara la carne por pescado ahorraría las emisiones equivalentes a las generadas por conducir aproximadamente 6.000 millas en el año.

Espacio y Agua

Comer pescado capturado en vida libre tiene dos ventajas claves sobre los alimentos de origen terrestre: el espacio y el agua. La agricultura terrestre y la producción ganadera usan más del 50% de la tierra cultivable del mundo y representan más del 90% del uso de agua dulce. Se prevé que la población mundial sobrepase los 9 mil millones de personas para el año 2050, por lo que el aumento de la demanda de alimentos hará que nuestra tierra y nuestros recursos de agua dulce se agoten aún más.

La agricultura es responsable de la tala de millones de hectáreas de monte y pastizales; el desvío, contaminación y escasez de agua dulce de ríos y lagos; y la extinción de innumerables especies en el mundo. A la vez, el hambre mundial se encuentra en un mínimo histórico y más personas que nunca acceden a una vida saludable gracias a los alimentos. Conservar la vida silvestre es un equilibrio delicado entre las necesidades alimentarias y la conservación.

Sin embargo, el espacio que protegemos de la agricultura depende en gran medida del tipo de alimentos que ingerimos—no todos los tipos de alimentos tienen la misma huella ambiental. Por ejemplo, solo 4 materias primas de la agricultura, carne de res, soja, aceite de palma y productos madereros, son responsables de casi toda la deforestación de la selva. La carne cuya producción depende de la tierra, específicamente la carne de rumiantes, juega un papel desproporcionado en la deforestación ya que la mayor parte de la soja del mundo se produce como alimento para el ganado. La demanda de carne de res y otras carnes rojas es, por lejos, el mayor factor de deforestación en el mundo.

 

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Via Union of Concerned Scientists

Con el aumento de la producción de alimentos, puede ser extraño pensar que la disponibilidad de agua dulce está en un mínimo histórico. El agua es más esencial que cualquier otra cosa, y aun así la gente tiene menos agua que nunca. Una parte se desvía a las represas para obtener electricidad, pero la mayor parte del suministro de agua del mundo es usado para cultivos y ganado. Cientos de millones de personas no tienen acceso fácil al agua potable. La contaminación del agua, que en gran parte proviene de descargas de pesticidas y fertilizantes de la agricultura, juega un papel importante.

Los alimentos marinos tienen un impacto mucho menor en el espacio y el agua dulce que el que tienen los alimentos de origen terrestre. Además de ser uno de los alimentos más eficientes en cuanto a carbono, los peces capturados en vida libre no requieren tierra ni agua dulce y tienen mucho menos impacto en la vida silvestre; ningún pez marino se ha extinguido debido a la pesca. Los alimentos marinos de cultivo tienen impactos similares a los de los alimentos terrestres, pero depende en gran medida del tipo de alimento marino que sea cultivado. Los vegetales marinos cultivados (por ejemplo, alga kelp) y bivalvos, como las ostras, mejillones y almejas son extremadamente buenos para el ambiente. Típicamente, se los cultiva a poca distancia de la costa (necesitando poco o nada de combustible), no requieren agua dulce, se pueden cultivar verticalmente utilizando poco espacio oceánico y, de hecho, quitan carbono del ambiente al crecer. Lo vegetales marinos cultivados y los bivalvos son probablemente el mejor alimento comercialmente disponible para ingerir en el planeta, independientemente de la planta, el animal o el perfil de macronutrientes.

Análisis de Ciclo de Vida y comparaciones científicas de los alimentos

Una manera estandarizada y científica de comparar los impactos de distintos alimentos es con los análisis de ciclo de vida (los ACV). Los ACV son un tipo de datos modernos que pueden cuantificar casi cualquier impacto ambiental de un producto alimenticio a través de todas las etapas de la historia del producto. Por ejemplo, esta figura parcial de Hilborn et al. 2018 compara las emisiones de GEI, el uso de energía, la contaminación del aire (como ácido) y del agua (como eutrofización) provenientes de tres fuentes de proteínas animales: ganado (amarillo), acuicultura (rojo) y pesquerías de vida libre (azul).

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From Hilborn et al. 2018

Se puede ver que las pesquerías tienen el menor impacto en todas las categorías. La acuicultura es altamente dependiente de las especies; los mariscos cultivados son probablemente los alimentos que tienen menos impacto en el planeta, pero el bagre de acuicultura es una de los que más impacto tiene —comparable a la carne de res. Los ACV son la mejor manera de comparar directamente los impactos de los distintos tipos de productos alimenticios. El año pasado, Poore y Nemecek 2018 publicaron una base de datos extensa de ACV de alimentos para realizar comparaciones a gran escala entre alimentos terrestres; pocas semanas después Hilborn et al. 2018 continuaron con una comparación en profundidad de las proteínas animales, incluyendo muchos tipos de peces capturados en vida libre y de especies de acuicultura. Profundizamos en ambos artículos y sus hallazgos en nuestro blog —vea nuestro análisis al final de este artículo.

El cuadro anterior, del Instituto de Recursos Mundiales, logra resumir muy bien los costos ambientales de nuestros alimentos (a pesar de que los peces de captura en vida libre están excluidos de esta figura). Esencialmente, ingerir más alimentos marinos en vez de cualquier otro alimento animal es mejor para el planeta. Pero no todos los alimentos marinos son iguales —con tantas variedades, hay muchos factores que determinan qué tan sostenible es cierto alimento marino de cierta ubicación. En la próxima sección de Introducción a los Alimentos Marinos, explicamos los aspectos de la pesca, la ciencia y la gestión que determinan la sostenibilidad.

¿Debería sentirse culpable del impacto de su dieta?

Casi todos los ingredientes en su última comida fueron obtenidos de una porción de tierra que alguna vez fue un hábitat silvestre —más de la mitad de toda la tierra cultivable en el mundo ha sido despejada para la agricultura o ganadería. ¿Es esto algo de lo que sentirse culpable? No—cambiar los espacios naturales por salud humana y nutrición es una decisión moral tomada por nuestros ancestros tempranos para construir la civilización— usted no jugó ningún papel en el desarrollo de nuestro sistema global alimentario. Aunque alejar su dieta del consumo de carne de res es una de las mejores y más fáciles acciones individuales que puede tomar para mejorar el planeta, las mejoras significativas a gran escala y la acción de conservación vendrán con el cambio de medidas y la presión política. Los consumidores de carne de res que voten por políticos y medidas a favor del ambiente harán más por la Tierra que quienes no voten pero sean consumidores conscientes. Puede registrarse para votar (en Estados Unidos) aquí.

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